Como Trump, el Gobierno analiza una salida masiva de organismos internacionales


La Cancillería espera la luz verde para darle remate a una resolución por la que el Gobierno busca retirar a la Argentina de una serie de organismos multilaterales, siguiendo el mismo camino de Donald Trump, confirmaron a Clarín fuentes oficiales. Semanas antes, el presidente estadounidense había anunciado la salida de su país de un total de 66 organismos, algunos pertenecientes a la órbita de las Naciones Unidas y otros no.

En febrero del año pasado, en coincidencia con la visita al país de Robert F. Kennedy Jr., el secretario de Salud de Trump, el gobierno argentino anunció que se retiraba de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque no así de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Fue bajo el supuesto de que hubo una “mala gestión” durante la expansión de la pandemia de Covid-19 y de una supuesta interferencia en la soberanía nacional. Sin embargo, la extrema cuarentena argentina fue una decisión individual del ex presidente Alberto Fernández, con la que, a su vez, varios funcionarios del actual gobierno estuvieron por momentos muy de acuerdo, según expresaban entonces en sus propias redes sociales. A su vez, anunciaron con Kennedy Jr el armado de un organismo con Argentina del que aún no se tienen noticias.

Este diario consultó en la Cancillería sobre la decisión, que por ahora no confirman ni desmienten. Lo cierto es que el análisis para salir de organismos multilaterales en sintonía con Donald Trump ya se había iniciado con el ex canciller Gerardo Werthein, desde un punto de vista presupuestario. Pero la decisión quedó ahora bajo análisis de la cancillería de Pablo Quirno.

Fuentes de Economía y de Desregulación afirman que lo que se busca desde la Cancillería es reducir la presencia en el área conocida como ECOSOC, el órgano de la ONU encargado de coordinar las políticas económicas, sociales y de desarrollo sostenible, y de supervisar el cumplimiento de la Agenda 2030, incluyendo los programas vinculados al desarrollo sostenible y aquellos que relacionan el desarrollo económico con la justicia social. Este organismo permite coordinar respuestas multilaterales a desafíos como la pobreza, el hambre, el cambio climático y la desigualdad.

Quirno, que aún no nombró a su propio vicecanciller, ni jefe de Gabinete ni otros funcionarios en áreas clave, heredó el gabinete de Werthein, que -como señaló una nota del diario Página/12- es el que está estudiando la decisión. Entre ellos se encuentran el diplomático Juan Manuel Navarro, a cargo provisoriamente de la Secretaría de Relaciones Exteriores, y el también diplomático Alejandro Verdier, director de Organismos Internacionales.

En ese marco, y con el objetivo de abaratar costos frente a la realidad de un país con relaciones exteriores mucho menos relevantes que en el pasado, la Cancillería está unificando también tareas de embajadas y organismos. Para el caso, en Rosada se quejan de que los embajadores, políticos y diplomáticos, perciban sueldos superiores a los 20.000 dólares mensuales. Y ahora algunas representaciones sumaron funciones al frente de organismos.

Es el caso del ahora ex diputado Fernando Iglesias, enviado a Bruselas como embajador bilateral ante el Reino de Bélgica y, al mismo tiempo, ante la Unión Europea; o el de Ian Sielecki en Francia, que también se ocupa de la representación ante la Unesco. La embajada en Roma, con jefatura actual vacante, asume la representación ante la FAO que hasta el final del gobierno de Alberto Fernández tuvo como embajador ahí al hoy representante en OEA, Carlos Cherniak. En Montevideo, Alan Beraud se ocupa de otros organismos de América Latina y Mercosur. Las actividades de los embajadores han disminuido tanto que ahora pueden asumir más funciones, dicen en Rosada.

En el caso de la reducción de organismos por parte de Argentina, es también una decisión de índole política en un mundo donde estas instituciones atraviesan por cierto una crisis de funcionamiento, credibilidad y son extremadamente burocráticas.

Pero contradice con la candidatura que promueve el gobierno de Rafael Grossi como secretario general de las Naciones Unidas. Según publicó Página/12, existe la instrucción para todos los embajadores de defender “a capa y espada” la candidatura de Grossi, afirmando que la Argentina es multilateralista.

Este lunes había una profunda molestia en el cuerpo diplomático local. Afirmaban que la filtración debía ser penalizada con un sumario interno, como el que ya afronta una decena de diplomáticos por el voto afirmativo al levantamiento del embargo estadounidense a Cuba en 2024, hecho que motivó el desplazamiento de la ex canciller Diana Mondino y el cambio por Werthein.

Por otra parte, también había un fuerte malestar interno con el canciller Quirno, a quien le reprochan no haber defendido ante el Gobierno que los pliegos de los ascensos para el cuerpo diplomático y que están atrasados en sesiones extraordinarias, quedando así en un “limbo”.

Estos ascensos habían generado enorme polémica porque alrededor de dos tercios eran para diplomáticos del kirchnerismo lo que generó conflicto entre los radicales y PRO en el Senado. En cambio, sí fue enviado al Senado el pliego para la confirmación política que necesita Fernando Iglesias como embajador. Por ahora, fue enviado a Bélgica para su doble función en comisión y mediante un DNU. Debe ser confirmado sí o sí, primero en la Comisión de Acuerdo y luego en el recinto. El acuerdo Mercosur-Unión Europea apuró la suerte de Iglesias, un ex PRO ahora aliado a Milei.

Con todo, hay al menos problemas adicionales para cualquier decisión de salida de organismos, aunque sean sitios obsoletos. La Argentina no es Estados Unidos y necesita de algunos programas multilaterales para seguir recibiendo ayuda internacional, no necesariamente económica, sino logística.

En segundo lugar, hay situaciones en las que el Gobierno viene quedando involucrado en asuntos más que incómodos por decisiones erráticas. Por ejemplo, el Gobierno celebró la invitación de Trump para integrar el Consejo Especial sobre Gaza que promueve, una especie de ONU paralela. como si fuera un convite personal a Milei como aliado. Pero no se trató de una exclusiva para la Argentina, sino también para los presidentes de Brasil, Paraguay, Turquía, Rusia y muchos otros países.

Benjamín Netanyahu, de Israel -otro aliado del presidente argentino- se opuso inicialmente y dijo que no había sido invitado. Eso descolocó a la Presidencia aquí como el desaire a Corina Machado de Venezuela. Finalmente, Trump invitó a Netanyahu, pero les comunicó a todos los convocados que deberán aportar 1.000 millones de dólares si quieren formar parte. La Argentina también.

Fuente: www.clarin.com

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